Después de semanas de intentos fallidos de despuntar, tanto Josefina Vázquez Mota como Andrés Manuel López Obrador siguen al menos una decena de puntos por debajo de Enrique Peña Nieto.
Llegó la hora de hablar del voto útil.
A nadie le gusta aceptarlo: votar de esa manera significa utilizar el voto como arma de ataque y no como bandera ideológica; es perder de vista las razones por las que queremos que gane un candidato y acudir a las urnas en son de protesta; pero a pocas semanas del 1 de Julio, es la única opción de quienes no quieren que regrese el PRI a Los Pinos.
Y aunque le duela al Partido Acción Nacional, el voto útil tendrá que ser a favor de López Obrador.
Aunque algunas casas encuestadoras lo siguen poniendo en tercer lugar, su tendencia es creciente y va a rebasar a Josefina Vázquez muy pronto.
Lo cierto es que Josefina ha sido gris mientras que AMLO ha hecho bien su tarea: su discurso ha creado un antagonismo; ha apuntado el dedo en contra de un enemigo; ha causado controversia y lo ha colocado como el único oponente posible a la maquinaria del PRI. Le pese a quien le pese, y le guste a quien le guste. López Obrador ha sido muy inteligente en su táctica y los números lo están demostrando.
Su punto débil, desde luego, es el fantasma del 2006. Si crece lo suficiente como para representar una amenaza real, el PRI va a hacer todo lo posible para hacernos recordar los plantones de Reforma; la intolerancia post electoral y la corrupción en su gabinete del Distrito Federal. Intentará culpar a López Obrador de cualquier acto de agresión en su contra (como ya lo hizo con la Ibero) y de cualquier conato de violencia.
La marcha “antipeña” programada para el sábado 19 será un ejercicio interesante en ese sentido. Cualquier indicio de violencia será tomado en contra del candidato de la izquierda y terminará favoreciendo más a Peña de lo que lo perjudica. Por lo contrario, si el evento transcurre de forma pacífica y la concurrencia es suficiente, podría ayudar a consolidar el discurso del voto útil.
Andrés Manuel tiene una tarea difícil: debe de convencer categóricamente a quienes votaron en su contra hace seis años y a quienes se sintieron afectados por las acciones de su “gobierno legítimo” de que ha cambiado y de que no es una amenaza para el país…y debe hacerlo al mismo tiempo de que nos convence de que Enrique Peña Nieto es un peligro para México.
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Daniel es Licenciado en Ciencias Políticas y Admnistración Pública por la Universidad Iberoamericana. Igualmente, ha realizado estudios en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), uno de los centros de estudio político más importantes de Europa.